⊆ 7:28 by Zelgad | ˜ 0 comentarios »
Recordando, siempre con la cabeza, a todos mis heroes anónimos cercanos a los cuarenta y con ellos sus semblantes, humildes que no gritan sentencias sobre como debería ser todo, y serenos con la ayuda que da el haber vivido una grata lección a la pretenciosa tristeza de la juventud, encuentro valiosos datos sin ayuda de ningún experimento social. Desde una noche mi felicidad alcanzo nuevas cotas, y lo extraño es que sigue latente en mi interior, descubriendo para regocido de todo lo ficticio que la realidad puede albergar una felicidad duradera, muy duradera, aunque no eterna, causando esto un gran conflicto en mi forma de entender la filosofía. Mi juventud estaba errada, y ahora entiendo que la de muchos de mis admirados hombre y mujeres adultos también, y la pretensión y los clichés se unden, aprendiendo y volviendome a dejar a cero.
Vi como una mujer puede hacer entender a un hombre que vive rodeado de falsos estandartes, unos cercanos pero unidos a doble banda a otros a los que admiran o a casi cualquier otra cosa porque creen tener lo que no tienen, un estandarte verdadero a tu lado solo se encuentra si se aprecia la diferencia, nunca dos dibujos muy similares contruyeron una hermosa forma como la que puede pintar un sentimiento. Y aquí me encuentro entendiendo que a mi verdadero amigo lo ocultaron las modas y los hobbies de la modernidad tan débil ella y eso de nuevo me lo enseño una mujer.
Ah! seres humanos, tan determinadamente biológicos y tan encadenados a la naturaleza muerta que no entendí tampoco hasta hoy, recuerdo a mis lectores que cago y mame de pecho, que hemos sacrificado a muchos semejantes, vivido en la suma de las codicias y hemos convertido al mundo en nuestra fábrica sin darnos cuenta que hasta ahora no hemos recogido un beneficio nado de la tecnocracía. Hasta el más obtuso de los estudiantes de FP, hasta los licenciados que trabajan de dependientes en la casa del libro de Vigo y Coruña y hasta los votantes de contradictorios partidos de centro son capaces, rodeados de la tecnología que dominas y de la sabiduria global traducida a senos y cosenos en la fórmula de Fourier que todos estamos capacitados para entender el mundo, oh que grata tarea!
Y que quizás nuestro cerebro es el que crea las fronteras y no la materia, y por eso es tan obvio que el cosmos es infinito y lo que se expande son las dimensiones, lo entendí hoy sin prueba y error mirando mi rota bola del mundo.

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