⊆ 8:11 by Zelgad | ˜ 0 comentarios »
Ayer asísti a un dulce concierto, "jam", de la cantante frances freschard, el músico de anti-folk neyorkino Ish Marquez y el ex-miembro de Herman Dune, Stanley Brinks, que dejó la formación por la extraña dimensión de todo aquel mundo del espectaculo que lo abrumó cuando su fama se acrecentó. Cada músico interpreto canciones propias vestidas con las palmas, la voz o una única guitarra que provenía de los otros dos acompañantes, una busqueda de la melodía pop reducida a una guitarra y a una voz, con tres músicos sobre el escenario. Una transgresión escondida sutilmente en la pureza de unos músicos que se autodenominaban unos perdedores, muy interesante para quien le interesa ver como aún queda mucho por indagar en una simple guitarra pop, o en unas letras desnudas. Una banda de tanta calidad como esta no necesita esconder su actuación debajo del ruido de muchos instrumentistas que nos arrojan el bom-bom de todos los grupos, este que se aborrece hasta la saciedad, el silencio es el nuevo ruido, es el lema de la bandera del nuevo antifolk.
* Esperen en el vídeo al último en cantar, entenderan un poco mejor la línea del concierto y mi entusiasmo.
Y de este concierto llego de nuevo esa impresión, la que me acompaña desde hace años y que siempre me aborda en casos como este. Aviso, conozco que de la experiencia particular no se puede generalizar, pero son demasiados los parámetros que me arrojan a esta desazón. El concierto era gratuito y en la Universidad, el aforo rodanba las 24 personas, cabian 400. Y es que hace tiempo ya que la Universidad no acoje en su seno a casi nadie preocupado o interesado por el mundo de la cultura. Y si es así se encarga de destrozar paulatinamente este aspecto del estudiante. La mercantilización de esta entidad es un hecho denunciado, con los nuevos pasos que se da con Bolonia se infantiliza, se convierte en una nueva elite y en un nuevo proceso de selección para las empresas pero que dura cuatro años. Nadie se manifiesta ya, ni por ética romántica ni por motivos de peso. Nadie habla ya en las cafeterias de música, o de que es el arte o el estado, más allá de la plantillas de opinión. Como esas que te encuentras cuando te haces un myspace, que ya vienen con el fondo y el color predefinidos. Una realidad desalentadora para el que escribe, pero no por ello una perspectiva negra para el pueblo. La cultura ahora se encuentra de otro modo, todos conocemos internet y de toda su problemática, pero da la impresión de que ahora la cultura se encuentra en el camarero de un bar que ahorra para comprar l`anne dernier on marienbad, en la joven que dejo el bachiller y te atiende en la fotocopiadora y reconocería a Victor Erice si lo viera en su tienda. La sociedad como forma de ver la realidad en grupos, tal y como lo hacemos hasta el día de hoy, acaba de perder, o mejor dicho ya lo hizo hace años a uno de los baluartes de la sensatez y el raciocinio, del progreso y del liberalismo. Y los hombres de la cultura, aquellos curiosos de su época ahora bien pueden encontrarse solos o en proceso de descomposición en alguna facultad o bien te pueden estar atendiendo en el Corte Inglés.

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